Soy una persona cree en mí

Hay un gran número de artículos y posts sobre cómo realizar una correcta entrevista de trabajo. Constantemente, profesionales enseñan técnicas de lenguaje verbal y no verbal para que los candidatos obtengan el puesto que anhelan y que nuestro entrevistador quede impactado con nuestras respuestas e imagen que debe ir acompañada de una correcta expresión corporal.

Os invito a ver el vídeo que incluyo en este post, a continuación, ya que, creo nos puede enseñar que no sólo es suficiente o debería no ser suficiente con dominar una serie de técnicas para conseguir triunfar en una entrevista con un reclutador. Juzgar por la apariencia es lo primero que debemos evitar en cualquier situción.

Si nos comportamos y respondemos desde nuestro interior olvidando si dichas respuestas están dentro de las fórmulas creadas para obtener el éxito seguramente nos sintamos más personas y en definitiva, más orgullosos de nosotros mismos. Nuestra sinceridad, a mi entender, puede crear más empatía que una interpretación perfecta con gran elocuencia.

El valor de una empresa es su capital humano y cuanto más auténtico sea éste mayor fortaleza tendrá.

En cualquier caso, es un video para la reflexión. Espero que os guste.

Anuncios

¡Tienes un buen sitio¡

El presidente Donald Trump, tras un encuentro con nuestro presidente Pedro Sánchez, en el plenario del G20, celebrado en Japón, le ha señalado donde debería sentarse, de manera poco ortodoxa, llamando la atención de los medios de comunicación. Donald Trump, es así, siempre su rostro muestra facciones serias o de enfado.

Imagen obtenida de: marca.com

Desde Moncloa han explicado que el presidente de Estados Unidos le dijo al nuestro “tienes un buen sitio” y que todo ha quedado en una broma.

Me alegra saber que ha sido una insignificante anécdota para el futuro porque, independientemente que hayamos votado o no a Pedro Sánchez, es en la actualidad nuestro presidente de Gobierno (en funciones); el presidente de Gobierno de todos los españoles y si hubiera sido una acción poco respetuosa no la hubiera hecho sólo a Pedro Sánchez si no a todos los españoles.

Los líderes deben tener presente que representan a millones de personas y sentimientos, al igual que sus homólogos, y que sus actos tienen siempre una relevante repercusión por lo que deben saber contener su propio carácter, especialmente, en los actos públicos.

Felipe VI, dice sí a la tradición de la Jarretera mientras que no tiene ni una sóla fotografía ni cuadro con el atuendo original de Jefe y Soberano de su Insigne Orden: El Toisón.

La Muy Noble Orden de La Jarretera, (The Most Noble Order of the Garter) fue fundada en el año 1348, por el rey Eduardo III de Inglaterra, que contaba entonces alrededor de 36 años y llevaba 21 en el trono.

La leyenda de la Orden cuenta que la idea partió en una fiesta, durante la cual Eduardo III estaba bailando con la condesa de Salisbury y fue entonces cuando a la condesa se le cayó su liga[1] azul, que fue prontamente recogida y devuelta por Eduardo III, ante los comentarios de los presentes, apresurándose galantemente a anudarle la liga a su pierna.

Para cortar en seco las murmuraciones malintencionadas de sus cortesanos, el rey exclamo, en ese momento: Honi soit qui mal y pensé, cuya traducción es: Deshonra para quien piense mal o la vergüenza caiga sobre quien piense mal; frase que se convirtió en el lema o divisa de la Orden y de la monarquía inglesa. La frase fue dicha en francés, lengua oficial de la época en Inglaterra, para recordar el origen normando de la dinastía.

No olvidemos, para comprender porqué actúo así Eduardo III, un dato importante, como eran los rumores, propagados en la corte, donde sostenían la existencia de un romance, cada vez menos discreto, entre el rey Eduardo III con la condesa de Salisbury.

En realidad, Eduardo III, albergaba la secreta intención de reclamar para sí el trono de Francia -de ahí la frase en lengua francesa-, intención que se haría oficialmente palpable en 1337 cuando lo reclamó abiertamente, al extinguirse la rama primogénita de la Casa Real francesa, de la cual descendía por su madre Isabel provocando el inicio de la Guerra de los Cien Años   

Durante toda la existencia de la La Muy Noble Orden de La Jarretera sólo una persona ha dicho que no a entrar en la misma: el duque de Borgoña, Felipe III el Bueno, quien fundó la Insigne Orden del Toisón de Oro, de la que nuestro actual rey Felipe VI es el actual Jefe y Soberano.

Imagen obtenida de: https://www.diariodeibiza.es/nacional/2019/06/17/rey-felipe-vi-caballero-orden/1074014.html

Felipe VI, se ha prestado a todo un ceremonial centenario vistiendo el ropaje original, de los caballeros de Jarretera, con liga incluída, al igual que lo hizo su padre don Juan Carlos, siendo rey de España. Sin embargo, ninguno de los dos tiene fotografía ni cuadro, al menos público, con los ropajes originales de la Insigne Orden del Toisón de la que nuestro actual rey es el Jefe y Soberano al igual que lo fue su padre. Una Orden que ha perdurado en el reino de España gracias al matrimonio entre Felipe el Hermoso, hijo de Maximiliano I de Austria y María de Borgoña, y Juana I de Castilla, hija de los reyes Católicos, y que ha sido y es un símbolo emblemático de nuestra monarquía e historia.

Don Juan Carlos, luciendo el traje de la Orden de la Jarretera
Imagen obtenida de: https://www.vanitatis.elconfidencial.com/multimedia/album/casas-reales/2019-01-05/fotos-81-cumpleanos-81-fotos-rey-juan-carlos_1496155#40

Al contrario, el rey Alfonso XIII siempre se sintió orgulloso de ser el Jefe y Soberano de la Insigne Orden del Toisón y se hizo retratar con la ropa talar originaria.

El rey Alfonso XIII, con la ropa talar de Jefe y Soberano de la Insigne Orden del Toisón

Me pregunto: ¿Por qué ese recelo a mostrar nuestras constumbres, nuestra historia, mientras que aceptamos las de otros países?

Comprendo que los españoles no somos como los ingleses y no abundamos en mostrar demasiado orgullo por nuestras tradiciones. Incluso, muchas veces, esa faceta reinvidicativa de nuestra historia, se torna en una imagen en deshuso y desconectada de nuestra sociedad, pero, al menos, tanto don Juan Carlos como don Felipe podrían haber legado una fotografía o un cuadro con las vestiduras talares de Jefe y Soberano de la Insigne Orden del Toisón para la historia. Felipe VI, aún está a tiempo.


[1] Jarretera: liga con hebilla que servía para sujetar la media o el calzón al jarrete

La soberbia y el “ego” que tenemos en las redes

Este blog lo tenía casi olvidado, siempre me he mantenido en un lado discreto. Los que me conocen, de verdad, saben que me cuesta “aplaudirme” a mi mismo. Sin embargo, viendo como muchos no paran de reseñar sus éxitos me han hecho dudar si realmente estaba haciendo lo correcto. Ese es el motivo por el que he reeditado el blog pero esta vez con una bateria de noticias, fotografías, logros y una visión maravillosa de Fernando Fernández como profesional y casi como persona.

Acabado este trámite me he puesto a pinchar una y otra vez recreándome en la “promo” que he realizado de mí mismo.

Si os soy sincero he tenido dos sensaciones, una positiva y casi nostálgica que me ha hecho sentirme muy orgulloso de mis muchos años de profesión, pero, por otro lado, en la segunda sensación, he sentido vergüenza de una muestra de exceso de “ego”. Me siento rídiculo. Y, se me ha ocurrido escribir este post de autocrítica.

Hoy, la mayoría de los profesionales y no profesionales, a través de canales que antes carecíamos, nos esforzamos en crearnos nuestra propia “Marca”: yo, mismo, lo estoy realizando a través de este blog y de mis redes sociales. En definitiva, nos estamos constantemente “promocionando”.

Las fotografías y reseñas que publicamos son todas positivas y de éxito pero, ocultamos también nuestros puntos débiles que son muchos.

Personas, casi sin experiencia, de la noche a la mañana, se convierten en referentes y prescriptores; en los “Gurús” que apenas han “sudado” la camiseta de la profesión de la que se sienten líderes. Tienen sólo el mérito de saberse vender.

Otros que, acaban de finalizar un curso o un máster son capaces de escribir artículos o libros impartiendo doctrina de algo que sólo conocen tras lecturas de textos o asistencias a conferencias: tienen todo el derecho a hacerlo, sólo faltaría, pero lo que nunca podrán aportar ni compartir es la experiencia que, a mi juicio, es lo más importante.

En definitiva, muchas profesiones son guíadas por personas que no tiene “horas de vuelo” y eso no es bueno porque al final hay muchas posibilidades de que el avión se estrelle.

Este post sé que no me va a ayudar a hacer amig@s pero es lo que siento y si alguien se siente aludido que entienda que no va dirigido a nadie en concreto, en todo caso a mí por haber entrado en la espiral de la vanidad, más que en el compartir y ayudar a los demás.

Pienso continuar con mi “promo”, como decimos en televisión, pero, como llamada de atención a nuestra excesiva necesidad que nos admiren, aunque muchas veces construyamos nosotros “El país de las maravillas”

Por cierto, muchos premios de los que todos hacemos galas nos los otorgan, además de por nuestro trabajo, por amistad, relaciones u otras razones. Y, esto es así y será. No saquemos tanto “pecho”. Si compartiese aspectos negativos, sobre Fernando Fernández, serían tantos o más como los éxitos.

El Toisón de Oro (III): ¿Cómo era el duque de Borgoña, Felipe III el bueno?

 

El duque Felipe reunía prestancia, talento, simpatía, excepcional valor, diplomacia y poder. Su largo reinado estuvo marcado por el triunfo de Borgoña y por el establecimiento de una corte brillante de un exquisito ceremonial, según nos cuenta De Ceballos-Escalera.

Esta etiqueta ceremonial de Borgoña, llamada también borgoñesa, se transmitió más tarde a España tras el matrimonio del archiduque Felipe con la princesa Juana (1496) y desde España al Imperio (luego a Austria), reinando el Emperador Carlos

Se desprende del texto De Ceballos-Escalera que Felipe, era un hombre con todas las cualidades de un líder. Era un hombre de éxito y así lo demostró durante su reinado.

El duque de Borgoña Felipe III el Bueno instaurador de la Orden del Toisón de Oro en 1430, con uno de los trajes de ceremonia de la Orden. Obtenido: http://www.numismaticodigital.com/noticia/4837/Articulos-Medallistica/La-insigne-Orden-del-Toison-de-oro.html

El duque, llamado el gran duque de Occidente, hijo de Juan sin Miedo y de Margarita de Baviera, fue educado desde muy joven en la defensa y valores de la Cristiandad. Y eso influyó en gran medida en la creación de la Orden del Toisón de Oro.

Felipe el Bueno, fue un gran defensor de la cultura y gracias a él llegó una innegable prosperidad, en el ducado de Borgoña.

El duque, fue mecenas de artistas, músicos y escritores, entre otros. En el campo diplomático, Felipe el Bueno, que era unos de los hombres más poderosos de su época, se convirtió rápidamente en un modelo al que había que imitar. En el plano musical, literario y artístico e incluso en la forma de vestir, será emulado primero por sus cortesanos, y luego sucesivamente por otras cortes europeas, creando tendencias y modas.

Felipe de Borgoña, siguiendo las ideas de Philippe de Mézieres, historiador y soldado francés, había decido retomar un viejo proyecto de su abuelo el duque Felipe el Atrevido (1363-1404), de fundar una Orden de Caballería de gran prestigio, con la que luego encabezar una expedición cristiana para vengar el desastre de Nicópolis y recuperar Jerusalén para la Cristiandad. El desastre de Nicópolis fue un error táctico del Condestable francés d´Eu ante los Otomanos que batallaban contra las tropas cristianas de Segismundo de Hungría. Este error fue el causante de una derrota sangrienta y deshonrosa para Francia.

Un hecho dramático marcó a Felipe III el Bueno para siempre: el asesinato de su padre, por el hijo del rey de Francia. El Delfín Carlos, futuro Carlos VII, ideo una reunión trampa con Juan sin Miedo para matarle, un asesinato premeditado. Juan, resultó asesinado en presencia de Carlos por dos nobles amigos y afines a él.

La ocasión llegó y la propició la alianza del duque Felipe, descendiente de la dinastía Valois, con los ingleses para luchar contra Carlos VII de Francia: El odio que Felipe sentía tras el asesinato de su padre, precipitó la alianza angloborgoñona y así vengarse del asesinato de su padre Juan sin Miedo en 1419, por los armagnacs.

Juan I, duque de Borgoña, que vivió en Francia entre 1371 y 1419, recibió el sobrenombre de Juan sin Miedo debido a su valentía en el campo de batalla.

Imagen obtenida de: Juan sin miedo. http://www.ocesaronada.net/por-que-se-le-llamo-juan-sin-miedo/

En 1422, el rey de Inglaterra ofreció al borgoñés el Collar de la Jarretera que Felipe el Bueno rehusó para no ligarse y jurar lealtad a Enrique V por un juramento de fidelidad bajo la diplomática excusa que se proponía en fundar su propia Orden de Caballería. Esta negativa de Felipe a aceptar la Orden de la Jarretera ha sido la única en la historia de dicha Orden. 

Felipe el Bueno, aunque vasallo del rey de Francia, siempre actuó como un soberano y nunca renunció a conquistar su propio trono que le permitiría su independencia del rey de Francia, aunque, De facto, se puede afirmar que ya poseía.

El Toisón de Oro (II). Borgoña

Imagen obtenida de : https://es.wikipedia.org/wiki/Estado_borgo%C3%B1%C3%B3n#/media/File:Karte-Haus-Burgund_4-es.svg

Cuando tratamos la Insigne Orden del Toisón de Oro, es casi imposible no referirnos al territorio donde nació: el ducado de Borgoña. Realmente, pocos conocemos, salvo referencias, este ducado, excepto, quizás, los amantes del buen vino, donde Borgoña es una de las regiones productora de los mejores caldos europeos.

El ducado de Borgoña fue uno de los territorios más importantes de la Europa medieval, entre 880 y 1482.

De Ceballos-Escalera (2001) nos explica algunos datos interesantes:

Borgoña, en una región situada geográficamente en el corazón de Europa, entre el Imperio y el reino de Francia. El antiguo país tuvo dos capitales sucesivas: Bribacte, sito en la conjunción de la viejas rutas entre el Sena, el Saona y el Loira; y Autun, la fortaleza de Augusto, con sus arcos triunfales, basílicas y teatros, que le hicieron merecer su divisa: “Sorot et aemula Romae”-hermana y émula de Roma-.El reino de los burgundios ha dejado su nombre a la tierra y a los hombres porque sus jefes supieron ser a la vez reyes de los bárbaros y patricios de los romanos. De la Borgoña franca, establecida en tiempos de merovingios sobre las riveras del Saona, nos queda el recuerdo de la reina Brunequilda[1], a la que se atribuye la construcción de las rutas del ducado. La Borgoña, carolingia fueron los pasos, cruces de caminos y fortalezas entre el Ródano, el Loira, el Saona y el Mosa. Este pasado alimentará los mitos en los que se fundará el ducado de Borgoña, el frustrado reino entre Francia y el Imperio, primitivo origen de Bélgica y los Países Bajos.

La riqueza del ducado de Borgoña se basaba sobre todo en la producción agropecuaria. Igualmente, a la posesión de los grandes rebaños de carneros pertenecientes a parte del clero, señores y burgueses, que proporcionaban una lana muy requerida por Europa y que los italianos conducían luego por la rivera del Saona-donde se establecieron banqueros lombardos-hacía Milán, atravesando los pasos de Lausana y San Bernardo.

En las ciudades de Dijon, Chatillon y Beaune creció una importante industria pañera, y por eso allí se establecieron grandes fortunas que compraban lana que confiaban a artesanos, que la preparaban, tejedores y tintoreros para luego comercializar el paño fabricado.

El tráfico de granos y vinos-ya entonces célebres- estaban también muy desarrollados en Borgoña. El trigo se vendía en Lorena, Aviñón y en París.

Imagen obtenida : https://www.devinosyvides.com.ar/nota/455-que-es-el-vino-borgona

El matrimonio que contrajo el duque Felipe el Atrevido, cuarto hijo del rey Juan II de Francia, de quién recibió el ducado de Borgoña, con Margarita de Flandes impulsó que Flandes se uniese a Borgoña y, en definitiva a Francia.

Flandes, eran en principio un condado del reino de Francia, cuyo titular era por tanto vasallo del rey. Pero, en realidad se trataba de un señorío poco común, pues en su mayor parte no era de lengua francesa.

Las grandes ciudades: Brujas, Gante e Yprés, tan poderosas como arrogantes tenían su verdadero poderío en el mercado de los paños. Su nobleza y su iglesia mantenían muy buenas relaciones con el rey de Francia. Estas villas dominaban cada una extensos territorios, explotados mediante innovadoras técnicas agrícolas.

Borgoña, fue una región de Francia, situada al centro-noreste del país cuya capital fue Dijon.


[1] Brunilda o Brunequilda. Allí llamada también Brunehaut. Era española.

El Toisón de Oro (I)

El Toisión de Oro (I). Introducción.

Después de tres años escribiendo, todos los domingos, en el periódico digital zoomnews, en mi columna Protocolo para Todos, tengo que confesar que he estado demasiado tiempo sin muchas ganas de realizar una de mis grandes pasiones que es escribir. Quizás, esa apatía tuvo su causa en escribir sistemáticamente, aunque fue una maravillosa experiencia.

Hoy, comienzo a recorrer los pasos perdidos con una nueva entrada en mi blog, para mi, muy especial, ya que, quiero compartir con vosotros conocimiento, reflexiones y conclusiones sobre el Toisón de Oro, tema central de mi Tesis Doctoral, que es inédita en España. Mis conclusiones no están totalmente alineadas con las opiniones de los más puristas sobre esta Insigne condecoración, pero eso es lo que enriquece mi investigación.

La creación de la Insigne Orden del Toisón de Oro

La Orden tuvo como uno de sus objetivos principales cuando fue creada el mayor enaltecimiento y gloria de Dios, así como, la defensa de la Iglesia. Asimismo, se creó en honor a la Virgen María con la protección del glorioso apóstol y mártir San Andrés, patrono de Borgoña (así como de Escocia y de la Rusia Imperial). Igualmente, la Orden se dirigía al reconocimiento del honor y de la Caballería, y al fomento de la virtud y de las buenas maneras.

No hay que olvidar y esto es muy importante, que esta Orden no estaba vinculada a territorio alguno sino que la jefatura se ejercía por sucesión ius sanguinis, como mayorazgo regular en la descendencia del fundador. Así, con el matrimonio de Felipe el Hermoso, hijo de Maximiliano de Austria y María de Borgoña, y futuro duque de Borgoña, con Juana, hija de los reyes católicos, la Orden se trasladó a España.

Las leyendas relacionan la elección del vellocino de oro como emblema de la nueva Orden con la conquista del toisón (carnero), símbolo de coraje y obstinación de la expedición de Jasón y los argonautas a la Cólquida (actual Georgia) para rescatar el vellocino de oro. Esta añoranza pagana fue sustituida más tarde por el patronazgo de Gedeón, autor, según la Biblia, de un doble milagro con el Toisón.

La elección del carnero tendría posiblemente también mucho que ver con la ciudad de Brujas, capital mundial de la lana, donde se instalaba la nueva Orden.

Pero, la constitución de la Orden que para muchos se explica, como así fue la de la Jarretera, en una causa galante y romántica, para los historiadores más modernos tiene su justificación en un gesto que el duque de Borgoña hizo, tras renunciar entrar en la Orden de la Jarretera, para demostrar su poder político y de soberanía, en rebelión frente al sometimiento que su ducado mantenía con Francia, y así, poder situarse al mismo nivel de los demás estados soberanos europeos, diseñando las alianzas más convenientes para consolidar el nuevo y poderoso estado de Borgoña, teniendo como objetivo hacer olvidar lo que años atrás era un simple ducado frente a Roma, el imperio y el resto de los reinos occidentales. De hecho, a Felipe III el Bueno se le conocía por el sobrenombre de el duque de Occidente.

La Orden fue aparentemente creada con ocasión de la próspera boda del duque con Isabel de Portugal y orientada ante todo a la defensa de la Fe cristiana, pero, fundamentalmente, respondía también a una necesidad, para mi, evidente: el duque perseguía la unión de sus diversos Estados, para fundar así una monarquía poderosa. Para lograrlo necesitaba crear una importante causa que provocara nuevos vínculos entre la nobleza de los diferentes países sometidos a su autoridad. Es por ello, entre otras acciones, que el duque de Borgoña concedió a los caballeros de su Insigne Orden el privilegio de formar parte de su Consejo Privado.

Además, la pertenencia a la Orden era, excepto para reyes y príncipes soberanos, exclusiva de cualquier otra. Gracias a este argumento el duque pudo excusarse de la invitación que se le hizo para recibir el Collar de la Jarretera inglesa.

Felipe III, quiso asegurarse de la total lealtad de los miembros de su Orden e impuso mediante el preceptivo juramento, necesario para ingresar en ella, la obligación de deberle total fidelidad.

La selección de las primeras promociones de caballeros es ciertamente relevante por cuanto procedían de los principales clanes de los territorios que quería unificar.

En relación con esta hipótesis que considero clave para determinar las razones que llevaron a la creación de la Orden, se fortalece, a su vez, con diferentes reflexiones y criterios de otros expertos como (Mínguez, 2015) que coincide en que la Insigne Orden del Toisón fue sobre todo una alianza estratégica diseñada por su creador que procuró articular la nueva Europa que surgía de la Baja Edad Media. Esto nos lleva a valorar que la Casa de Borgoña pretendía liderar este nuevo diseño de Europa con el apoyo de todos los integrantes de la Orden a través del vínculo establecido por la misma.

Las primeras constituciones, en número de sesenta y seis y redactadas en lengua borgoñona-un siglo después se traducirían al latín-fueron promulgadas el 22 de noviembre de 1431; según Martínez- Correcher (2011) el día 30, con ocasión del primer capítulo de la Orden, celebrado en Lille, durante el cual fueron también declarados por el duque los primeros caballeros.

El número de caballeros del nuevo collar del Toisón de Oro fue fijado inicialmente por su fundador en 24, aumentado a 31 con motivo del primer capítulo de la Orden. Entre ellos debían formar una Amigable Compañía, ejerciendo amour et fraternité.

Sus caballeros debían ostentar el collar del Toisón con exclusión de cualquier otra orden, excepto los reyes y emperadores, que podían poseerla con la orden de la que fueran grandes maestres.

La pertenencia a la Orden era vitalicia, pero sus miembros podían ser expulsados en caso de que cometieran alguno de los tres graves delitos recogidos en sus estatutos: concretamente de herejía, de traición o felonía hacia el soberano, y de huida o simple retirada del campo de batalla.

El Collar de la Orden se describe en su estatuto, artículo tercero: se compone de fusils– es decir eslabones estilizados en forma de B entrelazadas-que encuadran pedernales de los cuales parten llamaradas. De su frente pende enganchado un dorado pellejo o vellocino de carnero.

Imagen obtenida de: https://www.revista80dias.es/2019/02/06/156177/que-es-el-toison-de-oro-y-cual-es-su-significado/?cn-reloaded=1

Eslabones, pedernales y llamas eran la divisa personal del duque fundador, cuyo lema era: Ante ferit quam flama micet (Golpea antes de que surja la llama). Estos collares pertenecen a la propia Orden, y a la muerte de cada caballero se deben devolver a ella en trimestre que sigue; por ese motivo van numerados.

La Orden, según recoge en sus estatutos, contaba para su gobierno con cuatro oficiales: un Canciller, un Tesorero, un Grefier y un Rey de Armas-titulado, precisamente, Toisón d´Or.

El duque Felipe, comunicó al Papa la fundación de su Orden, y solicitó su aprobación, recordando las religiosas intenciones que le animaban en defensa de la Fe. El Santo Padre respondió enviando al duque las bulas que aprobaban y confirmaban la institución, datadas en Roma el 7 de septiembre de 1433[1].

Poco antes, los dirigentes del Concilio ya habían dirigido cartas al Jefe y Soberano de la Insigne Orden del Toisón de Oro manifestando su aprobación por la constitución de la misma .


[1] Transcrita en el Apéndice Documental de la matriz.